Capitulo 1
-Señorita Johnson, salga a la pizarra a explicarnos la
lección que tendríamos que tener aprendida para hoy- esa soy yo. El profesor me
saca de mi conversación con Melany, mi mejor amiga, cuando le estaba contando
lo de lo mío con Erick.
-Sí señor, ahora mismo- que mierda, me iba a preguntar y no
había estudiado nada, la verdad es que no sabía para que narices tenía que
estudiar si a los ángeles no nos serviría de nada, pero bueno.
-Pues haber…cuénteme que paso en la revolución de 1820, y
que cuadro del Romanticismo se inspira en ella.
-Pues, haber…. El cuadro es la matanza de quíos, ¿puede
ser?- me acordaba de ese cuadro porque era el más feo, y mis amigas y yo
siempre lo comentábamos.
-Sí, y haber cuénteme la revolución- yo me quede pensando
rezando para que alguien interrumpiese
la clase y no me pusiese el cero que me iba a poner. Y parece que mis
súplicas fueron escuchadas, porque justo llamaron a la puerta. El profesor al
ver que se trataba de la directora me mando sentarme y así hice.
-Hola a todos- nos dijo la directora mientras todos nos
poníamos de pie- quiero presentaros a unos nuevos alumnos, pero por favor
sentaros.- hicimos lo que nos dijo- son nuevos y espero que les tratéis con
respeto. Se llaman Daniel y Marcos- cuando entraron y les vi, mi mirada se
encontró con la de ellos, y fue como si todo lo demás se parase a nuestro
alrededor, eran divinos. Con unos ojos verdes y el pelo marrón, se veía que uno
era más mayor que el otro- tienen 16 y 17 años, por lo que no estarán en esta
clase…- no se que mas dijo, porque me perdí en su mirada, pero volví a la
tierra, cuando Melany me dio un codazo, ya que la directora me estaba hablando-
valla señorita Johnson, como veo que está prestando mucha atención usted misma
se encargara de enseñarle el colegio a los hermanos Morgan después de clase.
-¿Qué? ¿Después de clase, pero si esa es mi hora libre, y
pensábamos ir a hacer unas compras Melany y yo- le dije a la directora. Hoy era
miércoles, y los miércoles eran los únicos días que no teníamos clase por la
tarde, y mis amigas y yo siempre íbamos a la ciudad a hacer algunas compras.
Haber este era un colegio para ángeles, pero se encontraba a las afueras de la
ciudad de Madrid, no se encontraba en el cielo ni nada por el estilo,
simplemente era un internado que poca gente conocía.
-Uy, pues qué pena. La espero en mi despacho después de
cuarta hora, que viene a ser dentro de 20 minutos cuando termine esta clase- la
directora se fue y los hermanos me echaron una mirada de compasión, pero justo
cuando la directora estaba por salir de la clase, se paro y me volvió a mirar-
Mejor vengase ya, que tenemos una charla pendiente sobre una infracción que
usted ha cometido- aquello me dejo sin habla, pero ahora que narices había
hecho.
-¿Yo?, ¿ahora que hice señora directora?- le pregunte con
buenos modales.
-Pues muy fácil, usted y el señor Erick, estuvieron haciendo
manitas en mitad del pasillo esta mañana- cuando lo dijo me puse roja como un
tomate, y todo el mundo me miraba sorprendido y echaba silbidos.
-Pero si solo fue un beso de nada, además a él no le vas a
decir nada- le dije señalando a Erick que me lanzo un beso en el aire.
-Ya hable con él, y no hay discusión, venga vámonos.
-Claro como es su hijo…- dije en bajo esperando que no me
oyese y recogiendo las cosas y saliendo por la puerta.
La seguí por el pasillo en silencio en medio de los dos
hermanos. Cuando llegamos al despacho, nos dijo que esperásemos fuera, y nos
sentamos en un sillón a esperar.
-Yo soy Marcos- me dijo el más pequeño, es decir el que
tenía la edad de mi hermana Adriana.
-Encantada, yo soy Serena- le dije yo.
-Yo soy Daniel- dijo el otro.
-Y yo soy Héctor- de repente apareció mi hermano al fondo
del pasillo entrando por la puerta- el hermano mayor de Serena.- mi hermano tan
inoportuno como siempre. Mi hermano era rubio con ojos azul verdosos, muy
musculado. Era el típico hermano protector.
Daniel y Marcos pronunciaron un hola sin apenas levantar la
mirada del suelo.
-¿Y qué haces aquí? Me pregunto mi hermano.
-Pues, que ellos dos son nuevos y la directora quiere que
les enseñe el colegio.
-Pero también estas aquí porque la directora dijo que
hiciste manitas con el tal Erick ese- dijo Marcos, y le pegue un codazo, genial
ahora Héctor no se pondría muy contento.
-¿Qué hiciste qué?
-Nada, la directora es una exagerada, solo fue un beso de
nada.
-Pero que no te puedes ir liando con cualquiera Serena, ¿no
lo entiendes?
-Eres tonto, definitivamente eres tonto. Que es mi novio y
me lio con él si quiero, si sabes que salgo con él desde hace mucho.
-Ya, pero como siempre lo dejáis, y siempre volvéis pues al
final no me entero.
-Bueno que sí, que no voy a discutir y este no es el momento
más apropiado para hablar de eso.
-Bueno, vale, ya me voy. Luego hablamos- gracias a dios que
se fue y me dejo tranquila, mi hermano a veces podía ser un poco insoportable.
-No podías estarte callado- le espete a Marcos.
-Lo siento, solo pensaba que no se decías porque se te había
olvidado- dijo triste.
-Bueno da igual, de todas formas ya sabía que salía con
él-justo a pareció la directora diciéndonos que pasase yo sola, y que ellos
esperasen.
Me empezó a echar una bronca, que yo no me enteraba de nada,
ya que solo podía pensar en los ojos verdes de Marcos y en lo guapo que era. Daniel
también era muy guapo, pero era muy tímido y no me había dicho nada.
Cuando salí, vi a los hermanos hablando animadamente con una
persona, que al principio no reconozco, pero luego caigo en quien es. Mi
hermana Adriana. Hoy toda mi familia había venido al despacho de la directora o
algo.
-Hola Adri- la dije animadamente.
-Hola Serena.
-¿Qué haces aquí? – la pregunto.
-Pues que me he enterado de que había dos chicos nuevos muy
guapos en el colegio y he venido a ver, pero no esperaba verte aquí. ¿Qué te ha
pasado?
-Pues que aparte de que tengo que enseñarle el colegio a
ellos, la directora nos ha pillado a su querido hijo Erick, es decir mi novio,
y a mi dándonos el lote en el pasillo.
-Valla, quien diría que tú eras Serena la niña buena que era
muy tímida, ahora te has convertido en la más popular y todo, conmigo claro-
los dos nos empezamos a reír, y los hermanos se nos quedaron mirando con cara
rara.
-Bueno, nosotros nos vamos, chao – le dije a mi hermano.
Ellos 2 se despidieron también y nos fuimos por el pasillo.
Mientras andábamos le iba señalando lo que era el gimnasio,
la biblioteca, el comedor, el salón común, el aula de música, los ordenadores y
las habitaciones de chicos y chicas.
Cuando llegamos a su
habitación, me invitaron a pasar, ya que luego teníamos que ir todos juntos al
salón de actos ya que la directora quería dar una pequeña charla de bienvenida
a los hermanos, y después habría una cena.
Me senté en la cama mientras que ellos iban colocando las
cosas, cuando Daniel terminó, ya que fue el primero se sentó a mi lado y
empezamos a hablar.
-¿Y por qué os habéis venido a este colegio?- le pregunte
por sacar tema de conversación.
-Pues es que antes estábamos en la escuela de Londres, pero
mis padres pensaron que era mejor venir aquí, ya que era el lugar de nuestro
nacimiento.
-Guau, que suerte teneis, vivís en Londres, yo siempre he
querido ir ahí, algún día iré- le dije muy convencida.
-Sí, pero lo único malo era el tiempo. Pero oye, que lo
siento por haberte fastidiado la tarde de compras con tu amiga, no teníamos
intención de fastidiar a nadie, y menos el primer día.
-Ah, no te preocupes, si de todas formas, nosotras íbamos a
ir de compras solo porque mi amiga quería saber que pasaba entre Erick y yo, es
que como siempre lo dejamos y eso, pues quería que le explicase las cosas, pero
en fin haber contarme algo más.
Estuvimos hablando de todos los sitios en lo que habían
vivido, y porque se cambiaban tanto de lugar, pero me dijeron que aquí ya se
quedarían definitivamente. Cuando por fin Marcos termino de colocar sus cosas,
bajamos a bajo. Mientras bajábamos nos encontramos a Erick, que me estaba
buscando desde hacía rato.
-¿Dónde estabas?- me pregunto plantándome un beso en los
labios, y yo devolviéndoselo.
-Haciéndoles un tour por el colegio, ya que tu querida mamá
me quería echar la bronca ya de paso.
-Bueno, pues antes de bajar, ven a mi habitación que tengo
una sorpresa para ti.
-Vale- le dije cogiéndole de la mano- Ir bajando vosotros,
en un rato nos vemos-les dije a Daniel y a Marcos. Ellos asintieron con la
cabeza y se fueron alejando a medida que yo me iba con Erick a su cuarto.
-Bien, te he traído aquí, para enseñarte algo, que desde
hacia tiempo te quería dar- me dijo sacando una cajita de un cajón. Era una
caja azul claro con una lazo blanco alrededor, muy pequeña, y en el lazo se
podía ver el nombre de Tiffany´s.
-Ahí Dios, veras lo que me vas a dar- le dije mientras ponía
la cajita en mi mano.
-Es para demostrarte que yo voy en serio contigo, y que
aunque peleamos y nos enfadamos yo te quiero y mucho, y eso tú lo sabes- dijo
mientras abría la caja. Dentro había una pulsera de plata con un corazón
colgando, y en el lateral superior de este, como un diamantito de color rosa súper
bonito.
-Me encanta, de verdad Erick es precioso, pero no tenías
porque, si tu sabes que yo también te quiero mucho-le dije esto y me levanta,
ya que estaba sentada en la cama, y le bese como nunca. Nuestras lenguas se buscaron
y al final se encontraron. Cuando nos separamos nos fuimos al salón de actos,
donde su madre daría la charla.